IMG_7630Unos dias antes de terminar su mandato como Superior General, el padre Gregorio Gay concedió una entrevista al P. Luis Chávez de la Provincia de Chile, para la Radio Vicentina. El padre Carlos de la Rivera, director de ese medio de comunicación nos comparte la entrevista que damos a conocer a continuación:


Estamos con el P. Gregory Gay, Superior General de la Congregación de la Misión. Estamos en la Asamblea General, la 42ª. Asamblea General y el Padre termina también con esta Asamblea, su mandato como Superior General… así que queremos hacerle esta entrevista especial para la Radio Vicentina y también ´para la página web de la Provincia de Chile. Muchas gracias por acceder a esta pequeña entrevista.

Mucho gusto, Padre Lucho, por la oportunidad de hacer esta entrevista para Radio Vicentina y también para la página web de la Provincia de Chile. Es un gusto el poder compartir y responder lo mejor que pueda a las preguntas que tú tienes.

La primera pregunta que se me viene a la mente es ¿Cómo se siente Ud. En el inicio de esta Asamblea -aunque ya llevamos un par de días- y también a unos pocos días de concluir su mandato? 

Bueno, al principio de la Asamblea siempre hay un poco de ansiedad… pero no mucho… Yo sé que entre el Consejo General y la Comisión Preparatoria y todo el trabajo que ha realizado la Comisión técnica junto con el equipo aquí de la Universidad De Paul, está bien organizado. Y cuando está bien organizado uno se siente más tranquilo y puede entrar en pleno en lo que estamos realizando. Siempre el primer día y también el segundo puede ser un poco difícil porque tenemos que ir aprobando directorios y cambios que, a veces, puede ser difícil, porque hay cohermanos que no entienden bien los cambios o no se han preparado bien para la Asamblea o tienen una visión diferente de los demás, en cuanto a la dirección que queremos dar a la Asamblea… entonces hay, yo siento, en este momento, un poco de tensión, pero gracias a Dios, hemos pasado esta etapa más tranquilamente, más fácil de lo que yo esperaba… 

Y ahora estoy acercándome a los días de la elección del nuevo superior General, aunque no he tenido mucha oportunidad de pensarlo, porque entre el principio de la AG y el día de la elección, el General tiene muchas intervenciones… He tenido la misa de apertura, he dado una conferencia hoy acerca de toda la Congregación: dónde estamos y a dónde vamos; luego tengo que dar unas orientaciones referente a la elección del superior General, vicario general y asistentes y una intervención más que tendré respecto de un proyecto que yo quiero presentar a la Congregación por los 400 años… Todavía tengo mucho trabajo por realizar, lo que es bueno porque ocupa un poco de tiempo… y siendo el presidente de la Asamblea y por lo tanto presidente de la Comisión Central, eso ocupa tiempo; por ejemplo ahora tuvimos una reunión que comenzó a las 8.15 y terminó después de 1 hora y 45 minutos… Pero me siento bien y tranquilo. Vamos adelante, porque está todo bien preparado y yo siento que los cohermanos están entrando (en el ritmo de la Asamblea) y sobre todo, me llama la atención el intercambio de unos con otros, de diferentes culturas e idiomas y hay un sentido de familia entre nosotros. Es bonito ver que cada uno no se va a quedar sólo con su propio grupo, sino que se hace el intento de conocer otras realidades… es bonito eso…

Y el hecho de estar en mesas redondas y cada día en una mesa distinta, enriquece lo que se puede compartir… la experiencia.

Sí, ésa es una metodología que hemos mejorado, porque antes tuvimos mesas redondas en la reunión de visitadores en Nueva York hace tres años, pero la idea es continuar con las mesas redondas, pero haciendo cambios de mesa, cada día, para que uno vaya conociendo mayormente a otra gente. Hay algunos cohermanos que pueden manejar uno, dos o tres idiomas y se ha apuntado a eso, a que se tenga la oportunidad de comunicarse con grupos más grandes…

Bueno, ésa ha sido mi experiencia, he podido retomar por ejemplo el francés he podido compartir con más gente… me he hecho muy amigo del visitador de Vietnam, por ejemplo, que también habla francés…

Otra pregunta, ¿Qué balance hace de su gestión? ¡Qué es lo más negativo que experimentó en estos años y qué fue lo más positivo?

Lo más negativo… bueno no sé si tan negativo… fue la frustración que uno va sintiendo al querer ir moviendo la Congregación a una visión más amplia de lo que somos: una Congregación internacional y una Congregación misionera, como he mencionado claramente hoy… Y como he mencionado, tal vez hay dos factores, porque apareció también en el diálogo: la actitud muy provincialista de algunos y también el individualismo… esto hace más difícil vernos como una Congregación internacional… Pero algo concreto positivo es lo que yo decía antes: hay un intento de ir conociendo a otros, más allá de mi círculo, más allá de mi provincia, más allá de mi conferencia de visitadores, más allá de mi propio país… eso para mí algo muy significativo… pero (el individualismo) ha sido una frustración… Y entre las cosas positivas… bueno yo he sido animado, desde el principio, por los visitadores el 2004 y he continuado esto el 2010: el hacerme presente en las provincias con las visitas, porque he descubierto con mayor profundidad el carisma; he conocido mejor la Congregación de la Misión y muchas veces las provincias desde sus periferias y esta experiencia me ayuda a tener más elementos para discernir y tomar decisiones, cuando hay momentos difíciles en el Consejo, hablando de una situación u otra, de una provincia u otra, de un cohermano u otro.., Entonces las visitas han sido para mí, tal vez, unas de las cosas más positivas… Bueno, hay otras cosas, pero tú me dijiste lo más positivo y lo más negativo…

En breves palabras, ¿en qué estados e encuentra en este momento, la Congregación de la Misión?

Esta es una pregunta que me han hecho también otros “periodistas”, como el cohermano que me entrevistó anteriormente y bueno… son preguntas lógicas y uno tiene la oportunidad de hacer un comentario, después de 12 años, de cómo está la Congregación. Como ya dije, yo tengo esperanza, porque yo veo entusiasmo… yo veo una actitud de ir abriendo caminos, de tomar direcciones que no hemos tomado mucho hasta el momento… por ejemplo este reto que los del norte permitan a los del sur que vayan a evangelizarlos, tal como los del norte han evangelizado antes a los del sur… veo esto como un desafío y algo que va a suceder y está sucediendo. Esto me da mucha esperanza… Algunos, sobre todo los que (en sus provincias) tienen mayor número (de miembros), lamentan que estemos disminuyendo, pero es relativo, en algunas partes es así, pero en otras partes estamos creciendo. Cuando tenemos una visión más internacional, tenemos que alegrarnos, porque la Congregación no está muriendo, la Congregación está bien viva y (ha sido) gracias a los compromisos que ha tomado en diversos lugares, gracias a la creatividad, en colaboración con la Familia Vicentina.

Una pregunta que puede ser difícil de responder es con respecto a la elección del próximo superior General… Según su opinión ¿cuáles deberían ser las principales fortalezas que debe tener el nuevo superior General para enfrentar los desafíos actuales?

Es difícil decirlo, es verdad, pero tengo que decirlo, porque en estos días debo dar una orientación a todos para la elección del superior General, del vicario general y de los asistentes. Y voy a plantear lo que yo veo, de acuerdo a las necesidades de hoy día… Puedo mencionar ahora mismo algunas cosas, porque además algo he dicho también al presentar mi visión d ela Congregación en este momento…. (El nuevo superior General), definitivamente, tiene que ser un cohermano “en salida”, dispuesto a salir, a ir a donde estamos, encontrarse con los cohermanos, con la Familia Vicentina y realmente a estar en medio de todos… yo he intentado en mis 12 años cambiar la imagen que se tiene del superior General, muchas veces en un pedestal… yo siento que debe ser visto como un hermano entre otros, con una misma misión, que es la de evangelizara los pobres, consciente de que es el responsable último de la Congregación, pero siempre bien apoyado, por un lado por la Congregación, por los visitadores, por el propio Consejo General y por los líderes de la Familia Vicentina, que se está consolidando cada vez más, por lo que (sus líderes)se sienten cada vez más libertad para expresar por donde tenemos que ir como Familia Vicentina.

Bueno, quizá Ud. lo tiene reservado para una homilía o discurso final, pero ¡cuál sería sus testamento o sus palabras para la Congregación de la Misión y para la Familia Vicentina?

Yo tengo una misa el día de la elección del nuevo superior general y en parte yo creo capto lo que tú estás preguntándome Lucho, pero yo soy un hombre lleno de entusiasmo y de mucho celo apostólico y con un deseo de trabajar en comunidad para la misión, comunidad en misión y junto con otros, especialmente de la familia vicentina. Mi esperanza es que el próximo superior general y su consejo sean personas que vienen de la misma línea de hace varios años, no sólo de mis 12 años, sino también desde los tiempos del Padre Maloney, la idea de trabajar más en conjunto, una misión compartida, donde podemos ir realizando lo que el Espíritu inspiró realizar a San Vicente, especialmente ahora que estamos celebrando 400 años (del carisma). Es increíble pensar que el carisma sigue vivo y nosotros tenemos la responsabilidad de seguir adelante, como yo mencioné en mi homilía al abrir la Asamblea. Vamos adelante! 

¿Durante estos 12 años hubo alguna cosa que Ud. se propuso y que no la pudo realizar?

Sí, bueno que yo no propuse pero mi consejo había propuesto basado en lo que habíamos escuchado en la asamblea general de 2010, uno era el deseo de hacer tal vez un proyecto o un centro para apoyar a cohermanos en dificultad. Existen en algunas partes en el mundo centros para ayudar a sacerdotes en estas situaciones, pero por ejemplo íbamos a comenzar con un proyecto piloto en América Latina donde hay programas, pero programas donde hay una abundancia de personas esperando entrar y nosotros habíamos pensado tal vez en que nosotros mismos hubiéramos podido ofrecer para poder ayudar, apoyar a nuestros cohermanos, a nuestros misioneros, pero aunque la idea fue bien aceptada, no ha fructificado porque a la hora de verdad no fue apoyado.

Otro proyecto, tal vez un poco más pequeño pero yo lo consideraba… a mí me gustó.. un proyecto donde las universidades de la Congregación que son cuatro, tres en los Estados Unidos y una en Filipinas… y también hay un colegio como un tipo de universidad que estás desarrollándose en la India. La idea es que ellos comiencen a apoyar de una manera estrecha a nuestros colegios en la Congregación que es un apostolado fuerte que tienen varias de las provincias y la idea nuestra es que si se han iniciado en el carisma vicentino en los colegios -ojalá que sí- que pueden darle continuidad en nuestras universidades. Hay un esfuerzo individual de la universidad DePaul con algunos colegios nuestros pero no en la amplitud que yo deseaba, esto no ha funcionado.

Una cosa que logramos es unir las universidades, ellos han formado ahora una conferencia de presidentes. Así como tenemos las conferencias de visitadores y conferencias de provincias. Se trata de una conferencia de presidentes (de Universidades), que se reúnen una o dos veces al año, para proyectar maneras de realizar acciones en conjunto, para profundizar el carisma en las universidades. Esto si está funcionando.

Otro proyecto que dejamos y que esperamos que siga creciendo, es el proyecto del SIEV, nuestro centro de Estudios Vicentinos. Ellos tienen proyectan crear un programa on line de espiritualidad vicentina y de historia vicentina, estableciendo un magister o un grado académico, para mantener y profundizar la preparación de nuestros expertos en vicencianismo, sea los mismos cohermanos o miembros de la Familia Vicentina. Esto no ha avanzado con la velocidad que hubiésemos querido, pero ahí está y esperamos que siga adelante.

Y en cuanto a ud., su sueño para el futuro, qué le gustaría hacer, en qué obra le gustaría insertarse después de terminado su mandato?

Eso va a aparecer varias veces, tú vas a leer esto, por ejemplo en Clapvi, que me ha hecho una entrevista y ésta fue la última pregunta que ellos me hicieron y que va ser publicado en esa revista y también en Vincentiana. Ahorita estoy inscrito en un programa, un año sabático, un programa de renovación de vida espiritual, que es un plan integral, donde se profundizará en temas teológicos, espirituales y psicológicos que hay que incorporar. Pondré todo mi ser en condiciones para renovarme. Son cuatro meses en San Antonio, Texas, y se trata de un programa creado por un oblato de María Inmaculada. Ellos son los que promueven este proyecto y mi idea es que a finales de octubre -porque el programa va desde agosto a diciembre- a finales de octubre, digo, espero haber escuchado lo que Dios quiere que yo haga- Tengo muchas ofertas… definitivamente va a ser en un lugar entre los pobres, sea en una misión internacional, sea en mi propio país, donde no he trabajado desde 1985 y donde hay diferentes lugares en que hay pobres bien marginados y me gustaría tener la oportunidad de servir. O sea, donde hay provincias que necesiten misioneros, porque yo sé cuáles son. Cada lugar que yo he visitado -y he visitado muchos lugares- siempre he ido con la idea de ver si este será el lugar donde Dios me quiere… Esto al final no me ha funcionado, porque en cada lugar yo he ido me hubiese gustado quedarme ahí, porque estuve presente en muchos lugares y he visto muchas posibilidades de vivir nuestra vocación de vicentino de miembro de la Congregación de la misión.

La última pregunta, no es pregunta en realidad, sino pedir un mensaje para esta joven provincia -digo joven por la edad (de sus miembros- porque ya desde 1854 que estamos en Chile, algún mensaje para esta pequeña provincia del fin del mundo.

Yo creo que se han dado cuenta en las diferentes visitas que he hecho a Chile, yo siento un gran cariño por los cohermanos (de Chile), yo siempre he experimentado (allí) una apertura. La primera que los visité, el P. Carlos era el visitador y ahora lo es Fernando. Tal vez como es más pequeño, se me hace más fácil la familiaridad con los cohermanos, y uno se siente acogido y se siente bien. Yo quiere animarles a todos, porque tienen buenos proyectos, buenas posibilidades, tienen un deseo –veo yo- yo de hacer lo que se hace desde la realidad de la comunidad. Hay un intento de unirse y refrescarse, reforzarse mutuamente en comunidad, periódicamente. Yo creo que eso es algo muy positivo… Pero siguen marcando claramente que los proyectos que los distinguen, son de algún miembro de la Congregación de la Misión. La última vez que fui me admiró la presentación que hicieron los jóvenes, en ese proyecto -acompañados por los cohermanos- de responder a las personas en situaciones de emergencia, me impresionó mucho porque muestra un deseo de ir, cuando nace la necesidad, de responder dando de sí mismo, de una manera bien organizada. Y no lo hacen encerrados en sí mismos… Ustedes tienen una buena relación con los laicos y espero que este espíritu continúe en el futuro. Compañeros de Chile, ¡ánimo y adelante! y aunque sean pequeños… Bueno San Vicente de Paúl nos llamaba a nosotros la Pequeña Compañía y como él mismo rezaba, no importa las grandes cantidades de cohermanos, lo que queremos son buenos y santos misioneros.

Muchas gracias, muy agradecidos por esta entrevista para (Radio) Vicentina de Chile y para la C.M. presente en esa larga y angosta faja de tierra. 

Ánimo y gracias por invitarme a hacer esta entrevista, Lucho, y gracias por tu presencia aquí, junto con Padre Fernando y bueno vamos a seguir rezando para que todo vaya bien en esta Asamblea, por el bien de la Congregación, por el bien de nuestra Familia Vicentina, pero por sobre, todo por nuestros amos y señores, los pobres. 

Dios les bendiga.